11.12.08

SI YO FUERA UN CHICO...

Tomo prestado el título del tema y estribillo de la última canción en español de la cantante Beyoncé, que es un alegato a la igualdad, para intentar hacer justicia a todas las mujeres que sufren discriminación en el trabajo y rendir homenaje a una gran chica y mejor profesional, que lo está sufriendo en sus carnes, y a la que se lo prometí ... Va por tí!

Si yo fuera un chico...no me sería difícil llegar a liderar un equipo de investigación científica.

Si yo fuera un chico...no debería renunciar a cierto tipo de cosas que no todas las mujeres están dispuestas a perder aun queriendo desarrollar mi carrera.

Si yo fuera un chico...no se ralentizaría mi carrera por haber sido madre. Es difícil avanzar, si yo fuera un chico no iría tan despacio.

Si yo fuera un chico... no tendría compañeros que, en pleno siglo XXI, me preguntasen que ve una chica en la física, en la química o en la ingeniería.

Si yo fuera un chico...seguiría avanzando en mi carrera como ellos después de los 30 y no que nosotras nos frenamos, mientras ellos avanzan.

Si yo fuera un chico...no se atreverían a decirme que mi ascenso lo decide un dedo (masculino, claro).

Si yo fuera un chico...no de aprovecharían al verme débil, cuando lloro de rabia y se atreverían a aventurar que estoy mal con mi pareja.

Si yo fuera un chico...llegaría al mismo puesto que mis compañeros de promoción con igual o menos méritos que yo.

Por contra, si yo fuera un chico...quizás debido a una menor resistencia al stress, el mayor consumo de tabaco y alcohol, y mayor sedentarismo, un día, me quedaría "tiesa" en el despacho antes de haber cumplido los 50 y otro chico de 30 me sustituiría.

Como empecé con canción, termino con otra, esta vez de mi amiga y compañera de viajes faraónicos, Carmen París, de su último disco "Incubando", donde compara la cirugía estética y la distadura de los implantes de silicona con el pañuelo musulmán y dice que "...cada cultura tiraniza a su manera", a lo que yo añado que, con esto, ... queda dicho todo.

3 comentarios:

Fernando Martínez López dijo...

Pues además del abrazo te daré el símbolo Pachakutik, de las mujeres de la sierra ecuatoriana. Mira éstas encanezan manifestaciones de 300 kms cn el hijo en brazos y son temibles...les tienen miedo en Quito y Guayaquil.
y cuando veo a nuetras promotoras de salud con el hijo en brazos en nuestros cursos de formación y les veo en sus cabañas, preparando la comida, atender a su comunidad enferma, preocuparse por los crónicos y los ancianos, compartir un refresco conmigo y poner dien óídos en lo que les explico y entender para qué sirve una palabra ta rara como "glibenclamida"...pues se me caen los prejuicios del mundo y me admiro de que la mujer exista, la mía siempre les coje el crío y con una sonrisa cómplice imagino que se ríen de mí pero es una maravilla...y sin duda llevas razón pero el mundo avanza con la mujer, eso sin duda y te lo dice quien la ha visto desde a Paloma O'Shea en el despacho del Santander hasta a la hija del Che en mi casa durmiendo...y dejándome un poema para Fidel...

José María (Chema) Buzarra Cano dijo...

Hola ciber:

Buen tema y muy bien traído. Me quedo con el último párrafo para hacer un minicomentario.

Desconozco el disco, la autora y el tema de "Incubando". Pero, estoy hasta las narices de la dictadura y de los sátrapas que lanzan modas, formas de ser y estar imposibles, caras, poco útiles...etc. Por ejemplo, lo de la silicona. Es que oiga, entrar a un quirófano, no es ir a la peluquería. Riesgo y dinero y todo ello, para subir la "utoestima" y/o la del gilipollas del novio/amigo. Si a éste se le diría que fuera a ponerse el pene el doble con silicona, igual su amante gana en salud.

Lo del velo, vamos a dejarlo porque tengo alguna contradición. Pero, me ha dicho un pajarito que en la piscina pública de Lardero, dejan bañarse con ropa no al uso por estos lares, por aquello de la religión. Habrá que investigar, por que si es así, mal por la Autoridad.

Ciao.....

nnnnn dijo...

Hola Resu, mañana nos vemos en el Comité Regional.
Buen post, la música ya me gusta menos