15.6.09

¡QUÉ MÁS DA VICTOR QUE VICTORIA!

Al hilo de la noticia de la condena a una mujer por violencia sexista hacia su esposa y siguiendo con las declaraciones del delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, voy a abrir un debate que me parece importante, para dejarnos, una vez más, de "tonterías" de denominaciones.

Lorente, médico forense, del que conozco un poco de su bibliografía y de la que puedo recomendar "El rompecabezas, anatomía de un maltratador", (tratado psicológico y muy poco literario, no obstante), es un experto en el tema de la violencia de género. Afirma que es un error considerar violencia de género la agresión entre mujeres. A lo que yo añadiría que qué más da para el fondo y el castigo del hecho.

Estando de acuerdo con él en que la violencia de género nace de una "construcción cultural", basada en la desigualdad histórica entre hombres y mujeres, por la que se consideraba al varón como garante de ese orden dentro de la relación, donde el hombre se sentía legitimado para ejercer la violencia y la mujer no cuestionaba esa imposición, ahora las cosas van cambiando. No estoy de acuerdo con él, sin embargo, en su afirmación de que el maltrato sea, por definición, el que ejerce el hombre hacia la mujer. Existen otros tipos de maltratos en los que no se ejerce la fuerza física y que dejan huellas o señales que no sangran ni supuran, pero duelen igual o más e incluso cuesta mucho más curar. Son las heridas del alma y que no tienen sexo, ni condición.

Un error radica en que también en los otros tipos de violencia doméstica entre personas del mismo sexo se busca la imposición, se recurre a la violencia física y psicológica. Siempre, en este tipo de relaciones enfermizas, hay alguien que se siente legitimado para ejercer la violencia y el otro lo consiente.

Otro error es no reconocer que, en nuestros días, ningún miembro de la pareja es más garante de nada que el otro. Ahí radica la igualdad. Es un simple silogismo: a igual trato degradante y violento a la pareja, igual condena o castigo, porque el resultado del maltrato es el mismo.

Existe una relación de poder con un miembro dominante (hombre o mujer) y un dominado con la autoestima por los suelos, que confunde amor con dependencia, sumisión o falso reconocimiento. Y, como consecuencia, un mismo resultado: una relación insana o enfermiza con fatales resultados. Por lo tanto, con independencia del "nombrecito" que queramos darle, el castigo debe ser el mismo e igual de ejemplar.

Hay veces que pienso, como Reverte, que la culpa de todo la tienen las feministas o el feminismo (por no mirar a nadie en particular) e imploro que no se cumpla, como dice esta semana, creo que es Julia Navarro, que no sea verdad la creación de ningún cuerpo especial de Inspectores de Igualdad. No están las cosas como para sacarnos de la manga más cuerpos de funcionarios. No, por favor: tenemos ministerio, delegado del Gobierno, encargados autonómicos, personas formadas dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

El problema lo tiene cada uno de los implicados si confunde el tipo de relación en la que está
inmerso, no lo sabe reconocer, no lo afronta y no lo denuncia a tiempo. Los medios ya existen y las condenas, tanto para la violencia de género como para la doméstica, en general, deberían ser las mismas. El agravante de abuso de confianza existe en ambas y la desigualdad de fuerza física, en el caso del hombre sobre la mujer, en muchos casos, para mí, sería lo menos importante.

El resultado de la anulación y aniquilación total de la otra persona es lo que debe llevarnos a pensar que merecen esa igualdad de trato o igualdad, al fin y al cabo, tan pretendida por todos, pero tan mal gestionada por algun@s.

8 comentarios:

Lena dijo...

Por eso a mi siempre me ha gustado llamarla violencia domestica,por no distinguir entre hombres y mujeres,lo mismo monta uno como otro,violencia es violencia.Muy bueno Ibe,por cierto un pequeño mensaje,si puedes llamame,por la mañana¿vale?

Lena dijo...

No me deja enviar mi comentario al blog de Nano, por favor trasmitele mi mas sincera enhorabuena, ha escrito lo que muchos pensamos.No podemos estar con las manos cruzadas y encantados de conocernos, despues del repaso que nos han dado tanto en Logroño como en La Rioja; pero.. aqui no pasa nada.

Fernando Martínez López dijo...

Estoy tan absolutamente de acuerdo que ya deberíamos empezar a mirar si antes que la violencia de género no deberíamos prioirzar que no hubiese ningún tipo de esa violencia. Es insufrible, conviene parar y revisarse que desembocar en el ejercicio de esa coacción humillante.Y en todas partes cuecen habas y cuando la relacción se deteriora tanto que es inasumible, debría aparecer el plano de igualdad, la reflexión y el mutuo acuerdo pero somos demasiado "soberbios", parece ser para ejercer ese mínomo de defenrencia hacia el otro con el que convives o trabajas o te relaccionas...a mí me da verguenza.
Y lo siento de verdad Lena pero es que hemos perdido tiempo con tanto anónimo que nos vemos obligados a poner esas cautelas pero me alegro que pienses como en el fondo, pensamos todos...hasta los que no lo dicen.

alegrias dijo...

Olé, olé y olé!!
Yo también estoy deacuerdo en que violencia de género quizás no es el nombre "perfecto".Violencia es violencia, como bien apuntáis todos.
Violencia doméstica, dentro de la relación o dentro de la familia (no siempre es el cónyuge el que la recibe o no solo es él/ella el que, exclusivamente,la padece)
Hace poco tiempo también saltó la noticia de un hombre asesinado por parte de su marido y la familia del fallecido se vió en la tesitura de que no reconocían el asesinato como violencia de género, al haberse llevado a cabo por parte de otro hombre. Ahí está el problema de las denominaciones dadas, a veces, sin ton ni son.
En una pareja, insana por cierto, se puede tender a adquirir el rol que, por cultura, se ha instaurado como si de una institución para lograr la familia perfecta se fuera a tratar.. dominado y dominante. No se reconoce el género, puesto que en el amor no lo hay, éso está más que demostrado a lo largo de la historia y si bien hemos conseguido establecer el derecho a formar una familia sin distinción en cuanto a la sexualidad de cada uno...no estaría de más que también igualaramos estos términos que no tienen más que a la desigualdad(es mi forma de entenderlo)
Y digo yo también ¿qué más da Víctor que Victoria? Violencia no género sino doméstica y lo que tenemos que cambiar es la facilidad con la que tendemos al insulto o a la mano y en gran manera se cambia desde dentro, desde la familia, enseñando a nuestros hijos la IGUALDAD BIEN ENTENDIDA, ni feminismos ni machismos, a mi entender son igual de descompensatorias y discrimitarias.
A mi hija procuro enseñarla que no está ni por encima ni por debajo, ni de nada ni de nadie y quien le diga lo contrario ESTÁ EQUIVOCADO, sin lugar a dudas, aquí sí que no hay margen de error: IGUALDAD.
Ni por sexo, ni por procedencia, ni por filiación familiar, política, social, religiosa, étnica o cultural. Partiendo de esa base, que además ees uno de los principios básicos de nuestra Constitución, creo que el camino debería estar rodado, si lo aplicamos desde la familia y a raja tabla, del mismo modo que enseñamos a los chiquillos otras normas básicas de convivencia que los ayudarán en su vida, cuando sean mayores.
Educación y ejemplo, no podemos enseñar lo que queremos a nuestros hijos si ven, en nosotros, una actitud contraria: en mi casa no hay "mandamases" y las tareas, obligaciones y derechos se reparten por igual.
Vuelvo a repetirlo "IGUALDAD BIEN ENTENDIDA", LA VIOLENCIA ES IGUAL DE INCORRECTA, VEJATORIA Y DEBERÍA ESTAR IGUAL DE PERSEGUIDA.
Si bien es cierto que todavía persisten más los casos de machismo dentro de las familias y que se debe minorizar, por supuesto y que se debe erradicar de la sociedad. Pero entiendo que con un feminismo "exacerbado", no hace sino profundizar heridas y causar efecto contrario. Malos tiempos para lírica....
Un diez por el post, compi y un abrazo "pa´tó/ás"

IBE dijo...

Pues eso, chic@s, como mi seudónimo indica y Alegrías ha recordado, Ibe, "igualdad bien entendida" desde la educación, sin machismos, feminismos, ni nada terminado en "ismos" como formas de radicalismo.

Lena, gracias por el comentario que he leído, hoy día 19, si no te veo estos días, te llamo lunes sin falta. Ya perdonarás, guapa.

suso ferrol dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
suso ferrol dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Isabel dijo...

Demasiadas veces la realidad es esclava de las etiquetas que hemos puesto, y así tienes razón en que el término de "violencia de género" puede confundir y confunde hasta a los jueces que no dejan de sorprendernos por su falta de agilidad mental.

Yo lo veo como "violencia sentimental", lo que siempre se ha llamado asesinato pasional. Y como bien dices el asesino también puede llamarse Victoria. De hecho en España es relativamente baja la cifra de asesinatos cometidos por mujeres pero en otros países de Europa es bastante alta.