10.5.09

DESPEDIRSE DE QUÉ O DE QUIÉN?

Vamos a centrarnos, una vez más, en el fondo de los temas y dejémonos de las formas. Del temita de las despedidas, he hecho un listado de pros y contras y, salvo error u omisión, predominan las cosas negativas.
Como factores a favor puedo ver las ganancias para la hostelería y el sector servicios, el fomento del turismo, un aliciente más al enoturismo, el camino de Santiago, la cuna del castellano, añadiendo ahora Logroño como "ciudad de despedidas".

Por contra, me vienen a la cabeza y me asaltan las noticias de destrozos en bares, hoteles y campings, la incomodidad que crean los fines de semana a los visitantes habituales de esos locales, las visiones obscenas y grotescas de las p... en la cabeza y los culos y tetas de plástico que, supongo, pondrán en más de un aprieto a los padres que tengan que dar una explicación a sus hijos. Esos mismos padres que vigilan tanto la educación y el decoro de sus vástagos (supongo que ese sector opine, esta vez, lo mismo que yo, aunque intuyo que serán de los que celebraron de este modo su propia despedida).

Se da una imagen fatal de la ciudad al nuevo visitante que no disfruta de la tranquilidad necesaria para saborear nuestra gastronomía y valorar la hostelería del lugar.

Y, ahora, nos adentramos en el fondo del asunto y en mi visión personal. Estoy a favor de la celebración, como una más, de este acontecimiento con una cena, un regalo, un viaje de amigos, sin más parafernalia "cutre", "rancia", "casposa" o "friki". No por eso, y he estado en bastantes, se pasa peor.

El darle tanto pábulo no debería tener razón de ser actualmente, cuando hace tiempo que están socialmente admitidas las relaciones prematrimoniales, ya han visto los novios tías y tíos desnudos antes de los strippers y están reconocidas por ley las parejas de hecho por si alguien necesita un papel para compartir algo más que la hipoteca con el contrario. Además se han desarrollado una barbaridad los medios de locomoción y comunicación, que te mantienen en contacto con las amistades y la familia. Luego, despedirse ¿de qué?: ¿del estado de soltería?, ¿de la libertad? Los números cantan y los porcentajes en las estadísticas, tanto de separaciones y divorcios, como de infidelidades, avalan mi tesis. Ahora con un poco de recesión, de las separaciones, no de lo otro que no tiene enmienda, pero no por falta de ganas sino por culpa de la crisis que hace que se aguanten mutuamente porque está muy mal lo de empezar de cero uno sólo. Así que yo apelo a ir erradicando esta costumbre ancestral, primitiva, cuasi tribal y más arcaica que las cuevas de Altamira o las huellas de Enciso y dejarlo en una discreta celebración feliz y de buen gusto.


Muchas cartas de lectores jalonan La Rioja en relación al tema, pero no he visto ninguna comentando la crítica de unos chicos canarios quejándose de nuestros servicios de hostelería. Voy a decir que me fío de su versión porque vienen de una tierra acostumbrada al trato con el turista. Aquí, contaban que les exigieron de malas maneras abonar la 1ª consumición antes de ponerles la 2ª, se negaron a presentarse ningún responsable del establecimiento, les dijeron que no tenían hoja de reclamaciones porque en el Casco no era obligatorio, llamaron a la policía local que, mal informada, corroboró lo de la hoja de reclamaciones, cuando después hosteleros de la Laurel les dijeron que sí debían tenerla.

Presentaron denuncia, han creado mala prensa y creo que tardarán en volver. Eso es "despedirse a la francesa" y no verles más, pero ni a ellos ni a futuras ganancias (lucro cesante y daño emergente, que nos decían en Economía política). Por no hablar de que ya podemos decir adiós a que nos hagan buena publicidad.

No obstante y si teneis alguna despedida de aquí a que acabe la temporada de "bodorrios", que os lo paseis bien y la disfruteis, eso sí, sin escandalizarme al personal.

7 comentarios:

Fernando Martínez López dijo...

Si comento tus escritos es para decirte que te leo porque , como el anterior, necesita muy poco comentario cuando se está de acuerdo en casi todo. Aunque si el botellón y esas despedidas es la única forma de sacar a la gente de su ego televisivo, internauta e incomunicado...no sabría qué decir...
Pero bueno Logroño es eso más o menos y a esa edad se ha ido haciendo así.

alegrias dijo...

IBE: ¡¡¡ OLÉ, OLÉ Y OLÉ!!!!!!!!!
Como sufridora vecina del Casco Antiguo y madre no puedo decirte otra cosa. Y además es que no entiendo que leñes hacen con un pene clavao en la cabeza y que me lo tenga que preguntar la nena.
MIra, este finde, un señor, increpó a unos de una despedida, porque se mearon en la salida de "LaChatilla" y al buen hombre le pareció mal, porque era la salida de un restaurante, pues porque corría más que uno de los "celebrantes" porque si lo coge le infla y no a besos...
POr si fuéramos pocos nos parió la abuela. Se ve que no teníamos suficiente con los energúmenos juveniles de la ciudad que ahora tenemos que aguantar a los que se despiden de la soltería de los amigos que vienen de fuera. Que no los quieren ya en la mitad de los bares del Casco Antiguo. A ver si tenemos suerte y no los quieren en los bares de copas y dejan de venir...
Creo que he leído de algún periódico que en hostales, hoteles y campings van a obligar a darles trípticos acerca de normas de convivencia y normas de la ciudad a estos "despedidores oficiales", ¡coños! pues ya puestos, que los repartan a las salidas de los institutos y la universidad y en las casas donde sepan vivan pipiolos en edad de merecer, ¿no?, jajaja.
POrque bestias nos vienen de fuera, pero ¡ojo! que tenemos buenos aquí dentro también... porque la fama que tenemos en España y que nos ha hecho merecedores de ser "receptores de tan alto número de despedidores de soltería", por algo será...
Un abrazo

IBE dijo...

Gracias Nano: nos unen tantas ideas y pensamientos que es verdad, a veces es sólo saber que nos leemos. Un beso.Tú lo has dicho "a ese edad", debe ser que lo veo anacrónico.

Alegrías de las buenas: yo he leído también que en internet les hacen unos paquetes de ofertas de flipar, desde Pin Ball, Kartings a la amplia oferta de locales de alterne de nuestros alrededores, vamos que ahora voy entendiendo un poquito más. La jodienda, hija, que no tiene enmienda y por solteros o casados estos locales siempre serán visitados...

Mica dijo...

Mirando tu comentario , acabo de oir en TV Rioja, que la gente está dejando de ir por la calle Laurel precisamente por las despedidas. La gente es que no tiene control y confunde diversión con gilipollez. Por eso vienen aquí, porque el ridículo se tiende a hacer fuera de casa, pero que nos pongamos de moda por eso... En fin, hasta que se cansen o se ponga de moda ir a otro sitio.
Un besote.

jose antonio dijo...

La verdad es que para asiduos de la Laurel, el tema es espinoso. Y no digamos para los empresarios del sector (no solo bares de la zona). Una cosa no se nos tiene que olvidar: igual que en Salamanca y Donosti se organizan excursiones para un fin de semana en Logroño celebrando la tonteria esa (solo es una excusa) también todas las semanas salen grupos de logroñeses a otras ciudades (Vitoria, Burgos....) a hacer lo mismo. El asunto se ha convertido en una parte más del negocio de agencia de viajes y tiene rendimiento. Para las agencias y para el sector hostelero. Que a mi me fastidie MUCHO cruzarme con esas cuadrillas de imbécil@s cuando voy de ronda no me debe nublar la percepción global del asunto. Por otro lado estoy seguro de que la iniciativa adoptada por los bares puede tener más exito si se mantiene en el tiempo: "Reservado el derecho de admisión". Todo no se arregla con uniformes cada 20 metros y a mí también me fastidiaria cruzarme con ellos mientras me tomo unos vinos (¿estado policial?)

ulises dijo...

El problema no está en las despedidas. Las despedidas las puede hacer todo el mundo donde les de la gana. Lo que hay que controlar son las borracheras indecentes que se cogen desde que bajan de los autobuses. Se trata de un problema generacional que ve imposible el divertimento sin borrachera.
De todas formas no hay nada que hacer con el asunto porque el fin de estas despedidas es formar una familia engendradora de unos retoños a los que educaran en base a sus vivencias.

IBE dijo...

Ahí le has dado Ulises, lo contemplo en la entrada: tendrán hijos a los que educarán en sus costumbres, les darán sus explicaciones y les dirán "que eso no se hace y eso no se dice", pero ellos habrán sido los primeros en hacer lo contrario.

Como tantas y tantas veces digo, ¿dónde "puñetas" dan el carnet de padres a la mayoría?