5.8.08

IGUALDAD PARA LO BUENO Y PARA LO MALO

Hoy os voy a proponer jugar a las adivinanzas, porque con tanta tontería con el derecho al honor y a la dignidad de unos y no de otros, nos arriesgamos a que nos metan una querella de las que tan amigos son algunos.

Acaba de publicarse una sentencia del Tribunal Supremo que me ha vuelto a remover las entrañas, dando la razón a una duquesa de Sevilla, con carita de pequinés, Grande de España para más señas, y que lleva muy mal lo de no haber conseguido emparentar con un torero, hijo de otro torero, fallecido en Pozoblanco, por dar alguna pista más. Todo quedaría en un capítulo más de folletín de revista del corazón, si no fuera porque a mí me remueve en lo más profundo el tener que luchar, una vez más, por la igualdad, esta vez la del honor y la dignidad de un personaje como Antonio el Bailarín, frente a la de la “señora duquesa”, y no porque sean personajes famosos sino porque, para mí, lo mismo vale la dignidad y el honor de unos que la de otros, sean hombres o mujeres y, esta sentencia, viene a decir que vale más o hay que proteger la de ella por ser ella o por ser mujer, pues desde aquí os digo que de eso nada.

Os pongo en antecedentes, en octubre de 2006 realicé un trabajo de investigación, bajo los auspicios de la UR, sobre el tema de “ las acciones de filiación” y allí abogaba por lo que, para mí, caminamos a años luz de ser iguales hombres y mujeres en temas como el que trata esta sentencia y mi citado trabajo. Resulta que, nuestro arcaico código civil no diré que protege, pero viene a bendecir a la mujer casada y “ligerita de cascos”, que tiene un “affaire” o rollete fuera del matrimonio y concibe a un churumbel con su conquista extramatrimonial. Nuestro Código civil le encasqueta el crío, además de la “cornamenta” al sacro-bendito esposo por el hecho de ser el que entonces comparte lecho, mantel, y supongo que hipoteca, con la adúltera.

Ni que decir tiene que mi postura, entonces y ahora, apoyada además en punteras sentencias del Tribunal Constitucional que apelaban a la derogación de artículos del Código civil, era que no podemos caminar por un lado obligando a los hombres a hacerse pruebas de paternidad, llenándosenos la boca en que es por el derecho del menor a conocer sus orígenes, y por otro no reconocer a un padre todos sus derechos como padre. En nuestro país, la madre tiene el derecho a no desvelar de quién ha concebido y, por lo tanto, solamente el hijo si quisiese, porque además está en su derecho, conocer sus orígenes y saber quién es de verdad su padre, podría solicitar la prueba de ADN, incluso exhumando el cadáver, en este caso del bailarín, como él mismo ha debido dejar escrito en el testamento y como existe cantidad de jurisprudencia en el mismo sentido.

El problema aquí es que el hijo, es el descendiente de la “señora-duquesa”, abogado por más señas, “clavadito” de cara que no en el porte, para mí, a su padre y que no creo que quiera poner en un aprieto a su señora progenitora aunque se vaya a llevar ese gran secreto y duda a la tumba. Yo no podría aguantar la incertidumbre, ¿y vosotros?.

Si hablásemos, al revés, de tener que demostrar la paternidad en el caso de una infidelidad masculina, no tendríamos ningún problema en pedir prueba de ADN, aportar pruebas documentales de que se conocían, incluso exhumar el cadáver para así sacarnos de dudas. Entonces, nadie se preocuparía de la dignidad y el honor del que lo ha querido ocultar.

A lo que me refiero es que si queremos ser iguales, hay que empezar a demostrarlo siéndolo en todo. Tanto vale la dignidad y el honor de la “señora-duquesa” a la que defiende el Supremo en su sentencia, como la dignidad y el honor del “bailarín” que dejó escrito y reconoció ser el padre de ese hijo.

Igual que se me ocurre en el caso de los famosos que se niegan a hacerse la prueba de paternidad, porque ocultan más de las que salen, la única manera de salir airosos y con la cara bien alta es contribuir a que la justicia haga su trabajo y someterse a esas pruebas por los derechos de esos hijos y apechugar con las consecuencias de los deslices, pero tanto ellas como ellos. Además, está demostrado que, como ya decían los romanos: “excusatio non petita, acusatio manifesta”, o lo que es lo mismo: a mi dignidad no afectaría ni afecta el que digan nada, porque el ADN de nadie desconocido va a ser el de mi hijo. ¿Entendido, no?

Pues eso, que todas y todos iguales hasta para “echar una canita al aire”, pero con las mismas consecuencias, porque parece que hasta en eso hay que sobreproteger a las mujeres con esa mal entendida igualdad, y en este caso, como en muchos otros que traté para mi trabajo, sin acordarnos de los padres desconocidos y no reconocidos y de los hijos sin conocer su verdadero origen, porque nuestro derecho los amparaba en el matrimonio.

Muchos os habreis llevado las manos a la cabeza con mi reflexión, pensando que estabais de maravilla, este verano, de Rodríguez y que las noches eran vuestras, pero pensad que, ahora como siempre, también están “las Rodríguez” y que a la vuelta del verano podeis tener un regalito inesperado, que puede ser vuestro, …o no.

Pero, lo dicho, pasad feliz verano todas y todos y, eso sí, aseguraros de que los parientes estén con los suegros, los niños y siempre muy ocupados si a vosotras/-os os ha tocado trabajar.

3 comentarios:

José María (Chema) Buzarra Cano dijo...

Hola cibermilitante08:

Me ha agradado un montón ver de nuevo tu bitácora activada y con cambios de imagen.

He leído tu artículo y tengo que felicitarte por el contenido y por que en el fondo coincido ampliamente.

Poco más quie añadir y en esto como en otras cuestiones seguir trabajando por la LIBERTAD.

Por cierto, es un tema que bien podrías intentar que te lo publicaran en algún periódico. Eso sí, eliminando algún párrafo por aquello de que se les puede hacer largo.

la cabaña progresista dijo...

Muy ameno y entretenido el artículo, mi más sincera felicitación.
He leido el caso que comentas sobre la "posible" paternidad de Antonio con respecto a Fernando (creo que así se llama, sino estoy equivocado), uno de los hijos de la archiconocida Señora "Grande de España" como bien la llamas. Lo cierto es que parece muy evidente la afirmación que el bailarín dejó en sus memorias, pero... hay gallinas que ponen huevos de oro, al menos en el cuento, y esta es una de ellas.

Por cierto el viernes tiene mi señora cena de amigas... ya no estoy tranquilo...
¡Saludos!

Fernando Martínez López dijo...

Llevas más razón que nadie.Hoy me lo comentaba la cuota feminista que tengo en casa: "¡tanto pelear por la igualdad para que la confundan con privilegios!" Según mi mujer cuando pelaban las mujeres del socialismo riojano por la igualdad no necesitaban cuotas para que la presidenta del partido fuese una mujer, Pepita Domenech, la primera candidata a Presidenta de Comunidad de España Alicia Eizaguirre y la primer Delegada de Gobierno también, y la primera alcaldesa riojana de ciudad importante...María Antonia San Felipe...
Y ahora viene la descendiente de la pin-up de Goya y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid nos endilga una ración de privilegios que deja a un hombre con la descendencia colgando...del aire.