Como no me ha gustado nunca mezclar churras con merinas, en este post voy a hablaros de la película como manifestación artística y en mi próxima entrada, como pide la afición, hablaremos del Opus Dei.
Fue anoche, después de "Granjero busca esposa" (lo siento, me he enganchado porque no lo identifico con machismo, pienso que es simple espectáculo al que ellas se prestan) y después de haberme reído lo suyo, igual estaba especialmente sensible al llanto. (Que quereis, soy mujer de contrastes).
Me he "jartao" de llorar, te colma de sensibilidad si tienes un poco de conciencia, pero te lleva también a un extremo de gran dureza y, al final, no sabes si te ha gustado más un extremo u otro.
Las interpretaciones son magistrales: Carmen Elías como madre, Mariano Venancio hace de padre, Nerea Camacho como protagonista y dueña de unos de los ojos más bonitos que he visto nunca, pero hasta las de los otros niños secundarios son una caña. Hay una cría que sale con ortodoncia, que dan ganas de llevártela a casa.
Está basada en la historia real de una niña, Alexia González Barros, que murió en 1985, con 14 años, está enterrada en Madrid, en proceso de beatificación y a la que se le diagnosticó un tumor cancerígeno en una vértebra.

Al director, Javier Fesser, le está poniendo a caldo la familia de Alexia por frivolizar con la idea de que la enfermedad de la niña fue voluntad y un regalo de Dios, para ellos. A lo que Javier ha respondido que le parece injusto aceptar que un tumor en la niña fuese divina y, sin embargo, su película no. Estoy además con él en que lo que sale mal parado es el Opus Dei y no Dios.
Uno de los méritos de la película es que aporta imaginación y fantasía a la profunda sordidez de esa historia.
A mí, había escenas que me recordaban "Amelie" o "Crónicas de Narnia". Hay cantidad de simbología: desde el título de la peli, nombre de la protagonista, pero también título de la obra de monseñor Escrivá de Balaguer, hasta los detalles de lirismo de los sueños de la niña (el ratoncito guía, las flores rojas del acantilado, el baile final con el vestido rojo y el pelo hasta la cintura, el terror al ángel custodio, etc. También juega con los dobles sentidos: el amor a Jesús (pero no Jesucristo), las expresiones "ha venido el negro", "ir a Viena" o "conseguir entrar en la obra"(pero otra obra), que entendereis después de verla.
En resumen, tiene secuencias magistrales, enormes golpes de efecto cargados de fuerza poética. Como toda manifestación artística, combina el delirio fantasioso con la crítica al exceso de espiritualidad.
Está contada desde la reflexión pero también desde el corazón y así es, a veces tierna e inocente, y otras muchas, con grandes dosis de sordidez y crudeza. Con ello logra ir directa al corazón, pero también al intelecto.
Te queda la satisfacción de que la niña muere feliz y te enseña a vivir el presente con fuerza.
Adoro el cine que me hace sentir y pensar (aunque ya haya salido el típico "meapilas" que ha criticado que en España sólo sabemos hacer y ver pelis de "curas").
Llevad pañuelos porque te remueve por dentro y puede que deis con las reservas de celulosa. ¡¡¡ A disfrutarla !!!


Finalizo con las menciones a nuestros riojanos participantes: fue coescrita por Rafael Azcona, hace un papel estelar nuestro Javier Cámara y se menciona la traducción que está haciendo al alemán del descubrimiento del wolframio por los Hnos. D'Elhuyar, aunque fuese para beneficio de Hitler.









